El tomate (Solanum Lycopersicum) es una fuente importante de vitaminas A y C, así como de carotenoides, luteína y licopeno, relacionándose su consumo, entre otras cosas, con un menor riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades cardiovasculares. Debido a estas propiedades positivas, el tomate se consume de manera habitual en la dieta, lo que conlleva que se debe producir a gran escala en la industria agrícola. Para asegurar esta producción hay que tratar las plantas con ciertos pesticidas, pues este vegetal es muy susceptible al desarrollo de ciertas enfermedades causadas por hongos y bacterias que, de producirse, invalidarían la cosecha.
En la mayoría de los casos, los pesticidas empleados durante el cultivo desaparecen debido al efecto de agentes externos, como el viento y la lluvia. No obstante, en ocasiones los pesticidas pueden ser absorbidos por la superficie de la planta, quedando retenidos en las hojas y el fruto, para posteriormente ser ingeridos por el consumidor. Debido a que la exposición prolongada a los pesticidas se ha relacionado con diversos problemas de salud en el ser humano, tanto agudos como crónicos, es especialmente importante asegurarse de que estos no superan los límites establecidos como óptimos en el producto final de la cadena de producción; proceso que se conoce como control de calidad.
El análisis de los pesticidas para el control de calidad del tomate consta de dos pasos: extracción de los pesticidas y detección. Para la extracción, el método más empleado es el método “QuEChERS”, mientras que para la de detección se emplea GC-MS (cromatografía de gases – espectrometría de masas) o LC-MS (cromatografía líquida – espectrometría de masas).
Para este proceso, se requiere una centrífuga que permita trabajar con muestras de 15 y 50 ml, alcanzando unas FCR de más de 3.000 xg, como la Bioprocen 22 R.
Se tomarán aproximadamente 8-15 g de muestra homogeneizada que se resuspenden en 10-15 ml de agua en un tubo de 50 ml, y se añaden las sales QuEChERS, el tubo se centrifuga durante 5 minutos a >3.000 xg.
Como resultado de la centrifugación los componentes de la muestra se separan en fases en función de su densidad y de su afinidad a las distintas soluciones de la mezcla.
Los pesticidas se concentran en la fase superior, compuesta por ACN. El siguiente paso consiste en lavar la muestra, tomando la fase de ACN y pasándola a un tubo de 15 ml que contenga dSPE (dispersive solid phase extraction). El tubo se centrifuga durante 5 minutos a >3.000 xg, tras los cuales se forman dos fases en el tubo: un sedimento de dSPE que contiene las proteínas, los lípidos y la clorofila, y un sobrenadante de ACN que contiene los pesticidas. Por último, el sobrenadante se transfiere a un vial apropiado para su análisis por GC-MS o LC-MS.
El control de calidad del tomate pasa por el análisis de los pesticidas, debido a los efectos negativos para la salud que ha demostrado la exposición prolongada a los mismos. El método QuEChERS, para el que se requieren dos pasos de centrifugación previos, es el método de elección para este análisis rápido y sencillo.

