Más de 335.000 residuos en espacios naturales evidencian el impacto del auge del deporte al aire libre

El crecimiento del deporte outdoor y la masificación de espacios naturales está aumentando la presión sobre estos entornos, con más de un millón de residuos acumulados desde 2017 y una tendencia al alza en los últimos años. 

Expertos en sostenibilidad ponen el foco en la prevención ante el aumento de la basuraleza. “Si cambiamos lo que llevamos con nosotros, cambiamos también el impacto que dejamos”, sostiene Meritxell Hernández.

El auge del deporte outdoor ya está dejando huella en los espacios naturales. Impulsadas por la búsqueda de bienestar y la conexión con la naturaleza, actividades como el senderismo, el trail running o el ciclismo han pasado de ser minoritarias a convertirse en fenómenos de masas, con cerca de 1.900 eventos anuales en España que ejercen una presión creciente sobre estos entornos.

Este incremento de la afluencia está acelerando el deterioro de ecosistemas hasta ahora relativamente preservados y elevando la presencia de residuos. “Estamos asistiendo a un cambio en el perfil de los usuarios de la montaña”, explica Meritxell Hernández, experta en sostenibilidad y CEO de Roll’eat. “Cada vez más personas se inician en estas actividades y las incorporan a su rutina, lo cual es positivo, pero no siempre existe una cultura previa de respeto o de gestión responsable de los residuos”.

El nacimiento de la ‘basuraleza’

La ‘basuraleza’, término que define los residuos abandonados en la naturaleza, ha dejado de ser anecdótica. En 2023 se identificaron más de 335.000 residuos en espacios naturales en España, según el Proyecto LIBERA, que eleva la cifra acumulada por encima del millón desde 2017. Además, el 99,7% de los usuarios de entornos naturales asegura haber encontrado basura, y seis de cada diez perciben que su presencia ha aumentado en los últimos años.

Ante este escenario, el foco empieza a desplazarse de la recogida a la prevención. “Evitar el residuo es siempre más eficaz que intentar gestionarlo después, especialmente en entornos donde no hay infraestructuras”, señala Hernández, quien trabaja en trasladar hábitos sostenibles a todos los momentos de consumo, también en el ocio al aire libre.

En esta línea, desde Roll’eat han impulsado una línea específica para la práctica outdoor, ligera, impermeable y diseñada para integrarse en el equipamiento, con el objetivo de reducir el uso de envases de un solo uso en la montaña. “Si cambiamos lo que llevamos con nosotros, cambiamos también el impacto que dejamos”, apunta Hernández.

El crecimiento sostenido del deporte outdoor sitúa así la prevención de residuos como uno de los principales retos a corto y medio plazo. A medida que aumenta la afluencia, la forma en la que se accede a la naturaleza y lo que se deja atrás será determinante para garantizar la conservación de estos espacios.

Imagen: Magnific.

Sobre Roll’eat

Fundada en 2006 por Meritxell Hernández, Roll´eat, es una empresa dedicada al diseño y producción de envoltorios sostenibles, reutilizables e innovadores para alimentos. La compañía, que también cuenta con presencia en Estados Unidos a través de Roll’eat USA, ha vendido más de 10 millones de unidades de producto y trabaja conjuntamente con la administración pública y las escuelas para promocionar y fomentar un estilo de vida sostenible, la educación ambiental y la reducción de residuos a través de diferentes campañas de concienciación.

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