Los productos cosméticos están sometidos a la normativa europea en cuanto a los requisitos que tienen que cumplir en su composición. Todos los productos han de ir marcados con una fecha de caducidad o de consumo preferente, a partir de la cual se recomienda no consumirlos. Durante este tiempo el fabricante ha de asegurar que las propiedades del producto no se ven alteradas.
No obstante, hay una serie de parámetros cuya evaluación queda a la elección del fabricante, como puede ser el envejecimiento de la muestra, sin que llegue a degradarse. Para acelerar el proceso de envejecimiento de una muestra se utilizan centrífugas con calefacción, como la Digtor 22 C de Ortoalresa, en las que se someten volúmenes de muestra de entre 150 y 250 ml a altas temperaturas, unos 70 °C, durante al menos 12 horas de trabajo continuado.
Esta centrífuga, gracias a su pantalla TFT táctil en color de gran tamaño, muestra en todo momento los parámetros de trabajo, permite un manejo intuitivo del equipo, programación de la temperatura en pasos de 1 °C/1 °F, y posibilidad de vincular hasta 8 programas de trabajo sin intervención de usuario, entre otras funciones.
Tras el proceso se obtiene una separación de la muestra en la que en la parte superior quedarían los restos de bases oleosas con pigmentos liposolubles y en la parte inferior las disoluciones de arcilla y tintas cerámicas hidrosolubles.

