Esta certificación establece una serie de requisitos que ha de tener una compañía con objeto de certificar su sistema de gestión medioambiental. Para ello se han establecido herramientas y sistemas enfocados a los procesos de producción, teniendo en cuenta los efectos o externalidades que se derivan al medio ambiente para reducir los riesgos ambientales.
Este importante hito supone una serie ventajas relacionadas con diferentes actuaciones que permiten:
• Evaluar y controlar los aspectos ambientales en los procesos operativos.
• Certificar el cumplimiento de los requisitos que exige la legislación ambiental.
• Utilizar productos no dañinos para el medio ambiente a lo largo de su ciclo de vida, así como la reutilización o tratamiento adecuado de los materiales sobrantes.
• Considerar las propuestas de los proveedores, personal de la empresa y partes interesadas con la finalidad de reducir el impacto ambiental.
• Desarrollar todas las actividades dentro de un marco de protección ambiental, en el que se fomente la conservación del entorno en aquellas áreas donde se desarrollen las actividades, el consumo racional de recursos naturales, la gestión eficiente de los residuos y la prevención de la contaminación.
• Posicionarse en mercados donde existe una sensibilización medioambiental cada vez mayor debido a la demanda que ejerce la sociedad a las empresas de ser respetuosas con el medio ambiente.
La certificación ha sido concedida por Bureau Veritas, siendo esta una entidad independiente e imparcial, con reconocimiento nacional e internacional y acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC).
Otros reconocimientos previos
El nuevo certificado se añade al ya obtenido desde hace casi dos décadas para el Sistema de Gestión de la Calidad bajo UNE-EN ISO 9001:2015 y a otras certificaciones de índole ambiental aplicables a productos, tales como la Declaración Ambiental de Producto (DAP).
También destacan las certificaciones obtenidas en los últimos años que acreditan las siguientes propiedades en los productos cerámicos para fachada ventilada y pavimentos:
– Efecto antibacteriano – ISO 27447
– Efecto de autolimpieza – ISO 27448
– Efecto descontaminante – EN 221971
– Efecto antivírico – ISO 2170

