A través de sus campañas, Inoxibar ha reciclado más de 37.500 sartenes viejas, reutilizando diez toneladas de metal para fabricar nuevos productos.
Cuando se lanzó la primera campaña de reciclaje de sartenes, en 2019, el equipo de Inoxibar no imaginaba que al cabo de seis años sería una fecha esperada en el año. Aquella experiencia, la primera del sector, sería el arranque de una iniciativa que ha abierto paso a otras y ha conseguido reciclar hasta el momento más de 37.500 sartenes usadas, reutilizando diez toneladas de metal en la fabricación de nuevos productos. En el año del 50 aniversario de Inoxibar, el reto de esta sexta campaña es llegar a las 50.000 sartenes recicladas.
Con la consigna de darle nueva vida a las viejas sartenes, Inoxibar se plantea cada año recoger el máximo número de sartenes usadas, encargándose íntegramente de todo el proceso de transporte y posterior reciclaje de las mismas. El objetivo es evitar que acaben en los vertederos con el problema que esto supone, teniendo en cuenta la cantidad de materiales de baja calidad e insalubres que proliferan en el mercado.
Ante este problema, la empresa dio un paso adelante para embarcarse en un proyecto de envergadura colaborando con los pequeños comercios de barrio de ferretería, menaje y hogar que se implican como puntos de recogida de sartenes viejas. Gracias a la colaboración de más de 250 establecimientos han construido una red que abarca todo el país.
La campaña invita al público a llevar sus sartenes viejas al establecimiento más cercano y depositarlas en contenedores de cartón reciclado. Como motivación extra, se acompaña de un Plan Renove y por cada sartén usada se recibe un descuento especial para sustituirla por una nueva. “Con este sencillo gesto se producen muchos beneficios y, sobre todo, gana el planeta”, afirma Aitor Marcaide, responsable de Inoxibar; “en este sentido, podemos tener el orgullo de haber sido pioneros en crear cultura de reciclaje en nuestro sector y es un compromiso en el que queremos seguir avanzando”.

25 kilómetros de sartenes usadas
La implicación de comercios, empresas y público ha hecho posible la gran cantidad de sartenes que se han recogido y reciclado hasta el momento, que si se pusieran una tras otra se extenderían a lo largo de 25 km.
Cuando termina la campaña, Inoxibar pone en movimiento la maquinaria logística. Recoge y traslada los contenedores de todos los establecimientos hasta la planta de reciclaje ubicada en Bizkaia, cerca de sus instalaciones. Allí se realiza el proceso del reciclado. Primero, se separan todos los componentes plásticos y los metálicos para gestionarlos separadamente. Los plásticos se gestionan como residuos y los metálicos se siguen transformando para reutilizar. Estos se prensan y se compactan para posteriormente fundirse e introducirse de nuevo en la cadena productiva.

De vuelta a Inoxibar
Después de transformarse, constituyen la materia prima de la que se abastece la industria para la fabricación de productos diversos. Una de estas plantas es la de Inoxibar, donde las sartenes vuelven de algún modo en el acero inoxidable que se utiliza para fabricar nuevas sartenes, piezas de menaje o componentes. Es un acero inoxidable en forma de láminas que está reciclado en un 90% . Dado que este material es reciclable una y otra vez, casi de forma infinita, parte de las sartenes usadas que se van recogiendo año tras año se pueden reutilizar en los productos que se fabrican en la empresa. “Dado que la sartén es uno de los productos que más fabricamos nos gusta pensar que esas sartenes viejas vuelven de nuevo al uso en una segunda, tercera o cuarta vida, como sartenes nuevas”.

