Los cultivos celulares actualmente son factorías de determinados tipos de compuestos con aplicaciones múltiples en una gran diversidad de disciplinas. Tenemos así cultivos celulares tanto para la regeneración de tejidos como para la fabricación de antibióticos y producción de vacunas y otros medicamentos.
Sin embargo, tanto durante el mantenimiento del cultivo celular como en el momento de la recolección del producto de interés, se debe mantener estables una serie de condiciones tales como la temperatura o la concentración de oxígeno, entre otras, en pro de asegurar la calidad del producto recolectado.
En el caso particular de los cultivos celulares destinados a la producción de anticuerpos, el primer paso en la recolección de estos se suele realizar mediante centrifugaciones en cadena, que permiten separar los anticuerpos del resto de compuestos que hayan producido las células y liberado al medio a lo largo del proceso productivo, y que, por tanto, permanecen en el sobrenadante.
La producción de anticuerpos en cultivos celulares puede realizarse tanto a escala de laboratorio, con fines académicos, como a escala industrial.
Para producción a escala industrial es preciso emplear centrífugas que permitan trabajar con volúmenes de escala de litros, pues se trabaja con células contenidas en biorreactores y con volúmenes considerablemente mayores que en el caso de la investigación académica. El equipo Dilitcen 22 R de Ortoalresa es la mejor opción para la producción industrial de anticuerpos en cultivos celulares debido a sus características avanzadas y su capacidad de manejar grandes volúmenes de muestra. Esta centrífuga refrigerada ofrece una capacidad máxima de hasta 4 l, permitiendo el procesamiento de volúmenes grandes y variados, esenciales para la producción industrial.

