Ingeniero químico y con máster en Ciencia, tecnología y aplicaciones de los materiales cerámicos, Cabrera forma parte de la compañía desde 2015, desempeñando diferentes cargos relacionados con la asistencia técnica y la dirección del laboratorio.
¿Cómo definirías tu rol en Zschimmer & Schwarz?
Como director de Operaciones, mi principal responsabilidad es coordinar los procesos de producción y desarrollo de producto, de forma que cumplan tanto nuestras especificaciones internas como las expectativas de los clientes. Además, también me ocupo de dirigir el laboratorio, lo cual me da una visión transversal de las necesidades del cliente y asegurar que nuestras soluciones estén alineadas con sus demandas.
La innovación es una pieza clave en el camino hacia una industria química más sostenible. ¿Cómo lo gestionáis en Zschimmer & Schwarz?
Efectivamente, la innovación es el motor que impulsa la transición hacia una industria más sostenible. Nos permite repensar procesos tradicionales y desarrollar tecnologías que reduzcan el impacto ambiental. Por ejemplo, estamos trabajando en soluciones basadas en química verde, que buscan minimizar o eliminar el uso de sustancias tóxicas, y en procesos más eficientes que requieren menos recursos naturales y generan menos residuos.
¿Cómo abordáis en la empresa el reto de equilibrar la producción química con la sostenibilidad ambiental?
Cuando está bien orientada, la sostenibilidad no está reñida con la productividad. Nos enfocamos en implementar procesos de producción más limpios mediante el uso de tecnologías de última generación y siempre bajo el enfoque de la química verde. Esto incluye la reducción de emisiones, la optimización del consumo de energía y agua, y el uso de materias primas más sostenibles.
¿Qué medidas concretas habéis adoptado para minimizar la huella de carbono?
Entre nuestras acciones destacan la transición a fuentes de energía renovable en nuestras plantas. En 2021 instalamos más de 600 placas fotovoltaicas, gracias a las que el 18% de nuestro consumo eléctrico anual es con energía solar. Por otro lado, en nuestra cartera de productos priorizamos aquellos con mayor valor medioambiental, como los productos biodegradables o con un alto porcentaje de materiales biobasados.
¿Y cómo integráis los principios de sostenibilidad en el desarrollo de nuevos productos?
Desde el diseño, nuestros productos están pensados para ser sostenibles. Aplicamos principios de química sostenible, como el uso de materiales biodegradables, la eliminación de sustancias peligrosas y la mejora de la eficiencia de los recursos. Además, evaluamos el ciclo de vida de cada producto para minimizar su impacto desde su fabricación hasta su disposición final.
Todo suena muy bien, pero la sostenibilidad suele estar asociada a mayores costes. ¿Cómo manejáis este desafío?
Es cierto que algunas prácticas sostenibles pueden implicar una inversión inicial mayor, pero a largo plazo resultan rentables, tanto económica como ambientalmente. Esto lo logramos optimizando procesos, reduciendo desperdicios y promoviendo economías circulares.
Por último, ¿nos desvelas alguno de los proyectos en los que estéis trabajando actualmente?
mos muy enfocados en diversificar nuestra oferta, centrándonos sobre todo en productos que realmente aporten valor a nuestros clientes. Una de nuestras grandes fortalezas es nuestra transversalidad: al tener experiencia en distintos mercados, podemos adaptar nuestras soluciones a necesidades muy variadas. Esto nos permite desarrollar tecnologías innovadoras y sostenibles, ofreciendo formulaciones más eficientes, personalizadas y alineadas con los desafíos específicos de cada sector.

