Bouyer Leroux es uno de los grupos más importantes de Francia especializados en la fabricación de ladrillos de arcilla cocida. Tiene varias fábricas distribuidas por todo el país. Una de ellas, localizada en Colomiers, tomó hace dos años la decisión de modernizar su sistema de lavado de moldes, pasando de un proceso manual a uno automatizado.
Bouyer Leroux Colomiers cuenta con una capacidad de producción de 150.000 t/año y extruye varios tipos de ladrillos, como el BGV3+, utilizado para construir casas individuales; el UrbanBric, empleado en alojamientos colectivos; y el PTR2027R15, un ladrillo poteau rectificado.
Esta variedad de productos implica que sus operarios deben realizar cambios frecuentes de moldes, que han de limpiarse constantemente para estar en perfectas condiciones para su funcionamiento, problema que los llevó a plantearse cómo optimizar este proceso.
En Colomiers utilizaban antes el método tradicional: los operarios limpiaban los moldes manualmente con un pincho para retirar la mayor parte de la tierra, finalizando el proceso con un limpiador de alta presión. Este sistema requería de un gran esfuerzo físico e implicaba riesgo de accidentes y posibles daños en los componentes del molde, principales factores por los que optaron por automatizar el proceso.
Ronan Loisel, responsable de Producción de la fábrica, explica los beneficios que ha supuesto este cambio y que su empresa confió en la máquina lavamoldes de Morte, por ser una solución ampliamente probada en la industria con más de diez años en el mercado.
Ronan señala que la máquina lavamoldes ha supuesto varias mejoras:
· Mayor seguridad: se ha reducido el riesgo de accidentes laborales.
· Menos esfuerzo físico: los trabajadores ya no tienen que realizar tareas de limpieza exigentes manualmente.
· Mayor eficiencia: los moldes quedan impecables con un proceso mucho más rápido y sencillo.
“El funcionamiento de la máquina es muy sencillo y nunca hemos tenido problemas con ella. La recomendamos a todos los fabricantes de ladrillos porque facilita el trabajo, mejora la seguridad y garantiza una limpieza óptima de los moldes. De hecho, varias plantas del grupo Bouyer Leroux adquirieron la máquina lavamoldes de Morte después de esta primera prueba en Colomiers”, afirma Ronan Loisel.
Gracias a esta solución automatizada, Bouyer Leroux Colomiers ha conseguido optimizar su producción, mejorando las condiciones de trabajo de sus empleados y aumentando la seguridad en su fábrica.

