“Nos hemos acostumbrado tanto a obtener los resultados de la microbiología en 3-5 días, que ya ni nos damos cuenta del enorme gasto económico y de espacio que ello supone: stocks de días enteros de fabricación sin poder venderse hasta que el laboratorio da su visto bueno microbiológico al lote; aguas que intervienen en fabricación o lavado que no sabremos hasta dos días después si no se habían contaminado con aguas residuales, por lo que, en ese caso, arruinarían todos los productos fabricados hoy y mañana.
Cientos son las veces que recuerdo que algún cliente me ha pedido en las últimas décadas un kit ‘varita mágica’ para descubrir las bacterias en unos minutos, en vez de en días, como sucede hasta ahora. Y por supuesto, que no necesitara aparatos especiales. Ni costase 10 veces más que el análisis clásico, como sucede con lo que hay.
Y siempre les tenía que contestar lo mismo, que eso no existe.
Al menos algo que fuese rápido, económico y sin necesidad de aparatos. Con el descubrimiento de técnicas indirectas, el control microbiológico ha avanzado mucho, ya hay muchos laboratorios empleando impedancia, bioluminiscencia, citometría de flujo, PCR, etc., pero en todos los casos se requiere una inversión muy importante en aparatos especiales que lean los resultados. Y son resultados a menudo controvertidos, válidos solo en un tipo de muestras concretas y a veces sin correlación con la microbiología clásica, que sigue siendo el único método universalmente aceptado, por su total robustez en cualquier tipo de muestra.
En un mundo tan avanzado como el nuestro, alguien debería haber conseguido ya eso: un kit rápido, barato y que no necesitara inversiones en aparatos especiales.
Tras más de 40 años en el sector de la microbiología, creí que ya nada me podría sorprender. Hasta que nos llegó a principios de este año la información de una universidad de EE.UU. que había encontrado una proteína común a todas las bacterias y, además, había conseguido crear un stick (inmunocromatograma de lectura visual, como un test de embarazo) para detectar ese antígeno y así confirmar la presencia de bacterias en solo 15 minutos.
Escépticos, tras realizar muchas pruebas, vimos que el kit funcionaba a la perfección en todo tipo de microorganismos. Sin falsos positivos ni falsos negativos. Eso sí: solo en muestras de agua.
Dejo a la imaginación de cada usuario las múltiples aplicaciones que le puede encontrar en su trabajo e incluso en su casa a semejante avance: aguas de refrigeración, aguas de limpieza en industria, aguas residuales, piscinas, spas, jacuzzis, saunas, lagos, ríos, aguas recreativas, estanques, empresas de servicios y mantenimiento, centrales eléctricas, hoteles, barcos, empresas de electrónica, peceras, acuicultura, cultivos hidropónicos, túneles de lavado, petróleos, taladrinas, verificación de la eficacia UV…
Aunque de momento solo sea para recuento total de bacterias en agua, este es el parámetro más importante. Dese el gusto de ser de los primeros laboratorios en aplicar semejante avance y en decirles a sus jefes y compañer@s lo que ha conseguido investigando, e incluso distribuirlo a sus clientes.
Haga ya su pedido de prueba (pedidos@microkit.es), no espere a que nos quedemos sin stock de la primera importación y tenga que esperar a la siguiente.”
(Texto de Jorge Sanchís Solera).

