Reviglass, S.A., empresa guipuzcoana especializada en la fabricación de mosaico de vidrio, celebra a lo largo de todo el 2025 su 40º aniversario. Fundada en 1985 en Bidania-Goiatz (Gipuzkoa), la compañía ha evolucionado desde sus inicios modestos hasta convertirse en un referente internacional en su sector, ya que exporta sus acabados a más de 60 países.
La firma nació con el objetivo de industrializar la producción de mosaico de vidrio, que hasta entonces era principalmente manual. Desde sus primeros años, la empresa apostó por la sostenibilidad, utilizando vidrio reciclado como materia prima, lo que en su momento fue una decisión innovadora. Hoy en día, esta práctica es reconocida por su respeto al medio ambiente y la alta calidad del producto resultante.

Su gerente, Gorka Otamendi, aborda en la siguiente entrevista el presente, pasado y futuro de una trayectoria empresarial brillante. Él mismo, como hijo de Alejandro Otamendi, uno de los fundadores junto con Juan Manuel Duroudier, ha vivido en primera persona la evolución de Reviglass.
Reviglass cumple 40 años en 2025. ¿Cómo resumiría estas cuatro décadas de trayectoria empresarial?
Han sido 40 años con numerosas etapas, pero siempre con un denominador común: mucho trabajo, ilusión y dedicación. Ha habido épocas de bonanza y otras en las que hemos tenido que sufrir, pero llegar a esta cifra redonda de cuatro décadas nos llena de orgullo. Valoramos muchísimo el esfuerzo que hicieron mis padres en los inicios. Recuerdo cómo llegaban muy tarde cada noche, y cómo los clientes llamaban a casa para hacer pedidos cuando todo era manual. Había mucho tesón, entrega y confianza en que todo iba a ir bien. De los dos socios iniciales pronto pasaron a cinco y poco a poco siguió la evolución natural hasta los 40 profesionales que somos hoy. Yo nací dos años antes del inicio de la aventura empresarial y, tal y como se imaginarán, siempre he estado en contacto directo con la fábrica.
¿Recuerda cómo fue la primera venta de la empresa?
Sí, fue a Francia. Al principio la mayoría de las ventas eran nacionales, pero la casualidad quiso que el primer pedido llegara desde el país vecino, un poco como anticipo de nuestra clara vocación exportadora. Hoy en día exportamos el 75% de nuestra producción a más de 60 países.

¿En qué mercados están mejor implantados?
Principalmente en Europa, Oriente Medio y el Caribe. Nuestro fuerte está en aquellos destinos donde hay piscinas y donde la filosofía del mosaico sigue vigente. Nuestro producto está muy orientado al mundo del agua, porque tiene beneficios que otros materiales no pueden igualar.
La sostenibilidad ha sido un valor central desde el principio. ¿Cómo surgió la idea de fabricar con vidrio reciclado en los años 80?
Es así. Nuestro producto siempre se ha hecho con vidrio 100% reciclado. Durante mucho tiempo esto se percibía como algo de bajo valor añadido, pero hoy es, sin duda, un plus en los mercados, casi una necesidad. Por suerte o por desgracia, nuestro producto ya era así antes de que la sostenibilidad estuviera de moda. Siempre hemos usado la etiqueta eco, aunque no siempre ha sido valorada por el gran público. El gran cambio llegó en 2021, cuando la conciencia ambiental se extendió de forma global, acompañada por normativas más exigentes.
¿Qué hitos destacaría en la historia de la empresa?
Es complicado valorarlo, pero sí elegiría la gran ampliación que hicimos en la década de los 2000 con la que pudimos duplicar la capacidad de almacenamiento y producción. También en estos mismos años desarrollamos los sistemas de soporte con puntos de PVC y cordón de poliuretano, que nos han permitido diferenciarnos claramente de los productos asiáticos.
Otro salto cualitativo destacable llegó en el año 2020, cuando incorporamos las máquinas de impresión digital, lo que nos permitió adaptarnos a las tendencias contemporáneas y ofrecer diseños personalizados, imitando piedras naturales o cualquier otro motivo.

El mosaico de vidrio ha evolucionado mucho a lo largo de la trayectoria empresarial de Reviglass…
Mucho, no: muchísimo. Al principio trabajábamos con formatos de 2,5×2,5 cm y ahora llegamos desde 1×1 hasta 5×5 cm. También hemos incorporado efectos metalizados, la impresión digital que ya he citado o, incluso, imágenes personalizadas a la carta.
¿Qué papel desempeña la innovación tecnológica en su ADN?
Junto con nuestro carácter familiar, nuestro compromiso con la I+D+i es una de nuestras señas de identidad más características. Contamos en la actualidad, a modo de ejemplo, con 25 robots en planta, lo que nos permite mantener una calidad muy precisa y una gran capacidad de producción: hasta 8.000 m2 diarios. Cuando empezamos, apenas llegábamos a los 800. La evolución ha sido tremenda en estos 40 años.
¿Cómo logran combinar diseño, resistencia y sostenibilidad?
Es el corazón de nuestro trabajo. Diseñamos pensando en la estética, pero también en la durabilidad y el respeto por el entorno. Nuestro departamento de Diseño trabaja mano a mano con el comercial y con producción para que cada propuesta sea viable, atractiva y eficiente.
Exportan a más de 60 países. ¿Cómo se conquista un mercado internacional desde una pequeña localidad del País Vasco?
Con perseverancia, buen producto y atención al cliente. Participamos en ferias internacionales, cuidamos mucho el servicio posventa y escuchamos a nuestros clientes. Esto genera confianza y recomendaciones.

¿Qué importancia tiene el diseño y su progresiva personalización en sus mosaicos y en los proyectos donde se emplean?
Muchísima. Cada vez más clientes quieren proyectos y piscinas únicas. Gracias a la impresión digital y a nuestra experiencia, podemos crear mosaicos a medida para cada espacio, desde un hotel en Dubái hasta una piscina privada en Ibiza, por citar dos ejemplos.
¿Qué retos ha supuesto mantener la producción en España frente a la deslocalización?
Es un reto constante, pero también una apuesta. Fabricar aquí nos da control de calidad, flexibilidad y cercanía. Eso sí, hay que invertir en tecnología y diferenciación para poder competir.
¿Qué tendencias marcarán el futuro del mosaico vítreo en piscinas?
Los formatos grandes, como el 5×5 cm, y los colores pastel o claros. El público final, así como los prescriptores del sector, buscan cada vez menos juntas y una estética más limpia. Además, la impresión digital seguirá siendo clave para personalizar los productos y conseguir resultados espectaculares.

En septiembre participarán un año más en Cersaie, en Bolonia. ¿Qué están preparando para la feria?
Pues vamos a presentar algunas sorpresas que espero que convenzan a los compradores que se desplacen hasta Bolonia. No podemos negar que Cersaie es una feria muy potente, que nos permite generar contactos de gran calidad, y encontrarnos con clientes de todo el mundo y evitar tener que desplazarnos después a lugares recónditos.
Y, para terminar, a bote pronto y en un ejercicio de anticipación, ¿cómo cree que será Reviglass dentro de otros 40 años?
Es complicado echar la mirada tan adelante, pero lo que no me cabe duda es que trabajaremos duro para que el nombre de Reviglass siga creciendo, innovando y manteniéndose fiel a sus valores vinculados a la familia y al esfuerzo.

