La calidad del agua tratada en la depuración de las aguas es un aspecto crítico para la salud pública y la protección ambiental. Entre los parámetros clave que se deben controlar, los sólidos totales en suspensión (TSS) ocupan un lugar destacado, ya que reflejan la eficiencia del proceso de depuración y la calidad del efluente final.
¿Qué son los sólidos totales en suspensión? Los sólidos totales en suspensión son partículas sólidas que no están disueltas en el agua, incluyendo materia orgánica e inorgánica, sedimentos, arcillas, microorganismos y residuos diversos. La presencia de estos sólidos puede afectar a la transparencia del agua, su calidad microbiológica y la operatividad de los sistemas de tratamiento, y refleja la carga contaminante que debe ser sometida a tratamiento en una planta depuradora.
Importancia de su medición. El control de los TSS es fundamental para evaluar la eficiencia de los procesos de depuración. Niveles elevados de sólidos en suspensión pueden causar obstrucciones en tuberías y equipos, y, en consecuencia, disminuir la eficiencia de los procesos de tratamiento. Además, pueden tener efectos perjudiciales en la vida acuática. Altos niveles de sólidos pueden aumentar la turbidez, absorber más calor elevando la temperatura del agua y disminuir la cantidad oxígeno disuelto presente en el agua, causando efectos nocivos en los ecosistemas.
Por tanto, la medición periódica permite optimizar los procesos y reducir costes operativos, garantizando un tratamiento más efectivo.
El método estándar para determinar los sólidos en suspensión es la técnica gravimétrica, según la norma UNE-EN 872. Este método consiste en filtrar una muestra representativa a través de un filtro, secar el filtro con las partículas retenidas en un horno a 105 °C al menos una hora hasta pesada constante y pesar el filtro con los sólidos. La diferencia de peso antes y después del secado proporciona la concentración de TSS en mg/L. Aunque es un método preciso y ampliamente aceptado, su principal limitación radica en la duración del proceso, además de requerir manipulación cuidadosa y equipo especializado.
Innovación tecnológica: medición rápida por espectrofotometría. En respuesta a la necesidad de obtener resultados en menor tiempo, Hanna Instruments ha desarrollado una solución basada en una medida de turbidez por atenuación, utilizando el espectrofotómetro Iris HI802.
Este método aproximado permite estimar los sólidos en suspensión en tan solo dos minutos, mediante una técnica sencilla y de fácil aplicación, y brinda la posibilidad de realizar medidas directas en campo, lo que resulta especialmente útil para controles rápidos, monitoreo frecuente y toma de decisiones inmediatas en laboratorios y plantas de tratamiento.
La incorporación de tecnologías como la espectrofotometría ofrece ventajas significativas en rapidez y practicidad frente al método gravimétrico, largo y laborioso.

