Un informe de Roll’eat recuerda que las familias españolas destinan entre 120 y 200 millones de euros al año a papel de aluminio, un producto de un solo uso cuyo gasto acumulado suele pasar desapercibido en la economía doméstica.
“Apostar por productos reutilizables no solo cuida el planeta, también el bolsillo. Cambiar un gesto repetido miles de veces tiene un efecto inmediato tanto en la reducción de residuos como en el ahorro económico», explica Meritxell Hernández, CEO de Roll’eat.
Coincidiendo con la Semana Santa, un momento del año en el que muchas familias preparan comidas para llevar, meriendas y bocadillos para escapadas, excursiones o trayectos por carretera, Roll’eat pone el foco en uno de esos gastos cotidianos que rara vez se perciben como relevantes, pero que acaban teniendo un impacto considerable en el presupuesto doméstico: el papel de aluminio.
Según el informe El coste oculto del bocadillo en España, elaborado por Roll’eat, los hogares españoles destinan entre 120 y 200 millones de euros al año a este producto de un solo uso. El análisis sitúa el gasto por hogar entre 18 y 30 euros anuales, una cifra que, aunque pueda parecer menor de forma aislada, adquiere otra dimensión cuando se repite día tras día y se extrapola al conjunto del país.
El estudio toma como referencia los 6,7 millones de hogares con hijos que existen en España, por ser los que presentan un uso más intensivo del papel de aluminio, especialmente vinculado a la preparación habitual de bocadillos y alimentos para llevar. Para ello, se basa en precios reales de mercado, situados entre 0,07 y 0,17 euros por metro, y en patrones de consumo doméstico que contemplan un uso medio de 35 centímetros por bocadillo y en torno a 250 bocadillos al año por hogar, teniendo en cuenta no solo los días lectivos, sino también excursiones, fines de semana y actividades extraescolares.
El análisis calcula que cada hogar gasta entre 18 y 30 euros anuales en este producto, una cifra basada en precios reales de mercado (entre 0,07 y 0,17 €/m según marca) y patrones de consumo doméstico (35 cm de papel de aluminio por bocadillo y unos 250 bocadillos anuales por hogar, considerando los 180 días lectivos más excursiones, fines de semana y actividades extraescolares).
«El papel de aluminio ejemplifica cómo los productos de un solo uso se integran en la rutina doméstica sin que percibamos su coste real acumulado. Su bajo precio unitario hace que rara vez se considere un gasto relevante, pero entre 18 y 30 euros al año por hogar se convierten en hasta 200 millones a nivel nacional«, explica Meritxell Hernández, fundadora y CEO de Roll’eat.
Impacto por comunidades autónomas
El informe desglosa el impacto económico del papel de aluminio por comunidades autónomas, revelando que este gasto tiene un gran impacto en todas las regiones. Andalucía lidera con entre 28 y 46 millones de euros anuales, seguida de Cataluña (23–38 millones) y Madrid (21–35 millones). Comunidad Valenciana (17–29 millones), Galicia (8–13 millones) y Castilla y León (7–12 millones) completan el ranking de las regiones con mayor gasto.
El desglose territorial se ha calculado utilizando datos de la Encuesta Continua de Hogares del INE (2020), que proporciona el número específico de hogares con hijos en cada región, permitiendo una estimación precisa del impacto económico regional basada en la distribución real de este tipo de hogares por comunidad autónoma.
Más allá del impacto económico
El informe no solo pone cifras al gasto económico, sino que abre la reflexión sobre el impacto ambiental de estos hábitos. España genera cada año unas 15.000 toneladas de aluminio doméstico, un residuo difícil de reciclar y cuya producción requiere un elevado consumo energético. En el entorno escolar, la magnitud del problema se multiplica: mil alumnos utilizando aluminio a diario pueden superar los 300 kilos de residuos por curso académico.
Roll’eat, que tiene presencia en más de 1.000 centros educativos, lleva casi dos décadas trabajando con administraciones locales y autonómicas para integrar soluciones reutilizables en campañas de sensibilización ambiental dirigidas a la infancia y las familias.
«Este patrón de consumo se enmarca en un contexto más amplio de productos de un solo uso que forman parte de la rutina doméstica. En un escenario marcado por los retos de la gestión de residuos y el retraso en la implantación de sistemas como el SDDR, el análisis del coste real de los productos desechables cobra más importancia que nunca«, añade Hernández.
Poner cifras a lo cotidiano
El objetivo del informe, explican desde Roll’eat, no es señalar prácticas individuales, sino aportar datos que permitan comprender el impacto económico acumulado de hábitos cotidianos ampliamente normalizados. La cuantificación de este gasto abre la puerta a reflexionar sobre alternativas que, además de reducir residuos, contribuyan a un uso más eficiente de los recursos domésticos.
«La innovación realmente útil es aquella que resulta simple y fácil de integrar en la vida diaria. En un contexto de transición hacia modelos de consumo más conscientes y sostenibles, poner cifras a lo cotidiano es un primer paso para el cambio«, concluye la CEO de Roll’eat.
Imagen: Freepik
Sobre Roll’eat
Fundada en 2006 por Meritxell Hernández, Roll´eat, es una empresa dedicada al diseño y producción de envoltorios sostenibles, reutilizables e innovadores para alimentos. La compañía, que también cuenta con presencia en Estados Unidos a través de Roll’eat USA, ha vendido más de 10 millones de unidades de producto y trabaja conjuntamente con la administración pública y las escuelas para promocionar y fomentar un estilo de vida sostenible, la educación ambiental y la reducción de residuos a través de diferentes campañas de concienciación.

