Ortoalresa: control de calidad del agua destinada al consumo humano

La calidad del agua viene definida por su composición fisicoquímica y biológica. Para poder considerarla como agua potable deben estar ausentes:

– sustancias que confieran sensaciones sensoriales que generen el rechazo del consumidor como olor, turbidez, color, etc.

– microorganismos o compuestos orgánicos que afecten a la salud del consumidor.

El control de calidad del agua potable se basa en el cumplimiento de una serie de criterios definidos por la normativa actual, que son controlados desde la captación hasta la llegada al grifo.

Para poder conseguir que el agua llegue en condiciones óptimas de salubridad, calidad y limpieza hay una regulación que se basa en la directiva 98/83/CE, en la que se establecen unos valores máximos para cada uno de los parámetros que valorar. Se establece así una serie de métodos analíticos de referencia que se dividen en grupos en función del tipo de parámetro.

Se valoran así parámetros organolépticos como (color, turbidez, etc.), parámetros fisicoquímicos (como temperatura, concentración de sodio, aluminio, dureza…), parámetros relativos a sustancias tóxicas (cadmio, mercurio…), parámetros microbiológicos (presencia/ausencia de coliformes, clostridiums, etc.) y parámetros relativos a sustancias no deseables.

Es precisamente en este último tipo de mediciones donde se evalúan las materias en suspensión mediante centrifugación. Para ello es necesario partir de volúmenes de muestras de 1.000 ml para que sean representativas, y someterlas a valores de 3.200 xg. La centrífuga Dilitcen 22 R de Ortoalresa cuenta con un rotor de 4 x 1.000 ml., lo que evita tener que estar dividiendo la muestra en fracciones menores y pantalla TFT táctil a color para mayor control y usabilidad del equipo.

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