Fuera, el aire todavía huele a verano, pero en casa la Navidad empieza a abrirse paso. Se abre la caja de los adornos, se encienden las primeras luces y cada estancia adquiere otro ritmo. Para Bizzotto, la Navidad cobra vida en estos gestos: elegir un adorno, poner la mesa, encender una vela que aporta intimidad a una noche de invierno. La amplia propuesta de Bizzotto recorre todo el universo de las fiestas con objetos que se pueden combinar según el gusto de cada uno, para que cada estancia cuente la Navidad de quienes la habitan.

Todo comienza con el árbol. Las bolas de vidrio captan las luces y las devuelven en delicados reflejos: a los clásicos rojo y dorado se suman el plateado, el verde, los tonos azules y las transparencias. Las formas de gota y de piña se alternan con las bolas, mientras que los adornos de tela aportan calidez con texturas que invitan a acercarse.

Del rojo intenso a los refinados tonos champán, las bolas de tela juegan con colores y acabados, a veces en contraste. De Adorn a Dressed, de Crystal a Beady y Ellem, cada elección cambia el carácter del conjunto.

Desde el árbol, el ambiente festivo se extiende al resto de la casa. Un pino decorativo Eldrid en una estantería, el jarrón Halynor con su lazo o las cajas Chaniel y Conway junto a un sillón guían la mirada de una estancia a otra y hacen que cada espacio resulte acogedor y cuidado.

Con la llegada de los invitados, la mesa concentra la ilusión del encuentro. Bizzotto propone fuentes con pie, cuencos y bandejas para aperitivos, vasos, marcasitios y adornos para colocar entre los platos y en el centro de la mesa. El blanco de Jollis, el rojo de Merris, los vasos Wynter con motivos de pino o de corona y los marcasitios Delicacy sugieren cómo poner una mesa cuidada que deje espacio al placer de estar juntos. Los detalles se descubren al llenar los vasos para brindar, al pasar una fuente, mientras la conversación se prolonga.

Después llega la luz de las velas. En invierno, basta una llama para hacer que la casa resulte más cálida e íntima, evocando el silencio de los paisajes nórdicos y el placer de reunirse al abrigo del frío. Las velas Lavish, con formas de corona y de pino, completan la mesa o iluminan un rincón del salón, acompañando las celebraciones hasta la noche.
Entre vidrio y tela, colores tradicionales y acentos inesperados, Bizzotto lleva la Navidad a toda la casa, a los objetos que elegimos y a los momentos que compartimos en torno a ellos.

